Enterrar el pasado, sepultar a los muertos y olvidar que alguna vez sucedió, es una cualidad que muchos seres humanos solemos hacer. Es como caerse en una zanja y volverse a levantar, sólo basta con sacudirse el polvo, limpiarse las raspaduras, curarse alguna herida o sobarse algún moreton. Se oye y se escribe fácil, pero no lo es. Recuerdo que en una ocasión leí un texto sobre la perseverancia, una frase en particular ha sido recordada por un sabio amigo cada vez que me saluda, "sacudete y pisa". Sólo palabras, frases al aire y una repetición constante, su significado es amplio, pero de qué manera hacerlo. Creo que el olvido es un error, y más aún cuando en mi andar se encuetra Clío y me obliga mirar a mi espalda. Vivir la historia, así lo alude Lucien Febvre en sus Combates por la Historia, ya que somos una pieza de ese pasado en el momento que somo concientes de él. Somos transeúntes que recorremos cada una de las piezas de ese rompecabezas interminable, con el fin de completar lo incógnito del pasado. Aunque no debemos olvidar algo "la incomprensión del presente nace de la ignorancia del pasado", así verso Marco Bloch en torno a la historia, pero, aseguro, que también en la vida de cada hombre que es parte de un tiempo y de un pensamiento.
He optado por no olvidar, ni enterra nada y no mucho menos decir que nada paso; que sólo fue un mal rato, porque no fue así. Es una de las piezas más importantes de mi propio rompecabezas. La que me hizo amar, gozar, reir, llorar, sufrir, sentir y otros sentimientos y pasiones que no alcanzo a describir. Sin embargo, al intentar olvidar y enterrar aquel recuerdo, sangre nuevamente brotó de mis heridas y como ponzoña invadió otros seres. Aquella ponzoña se convirtió en lastima, mi propia lastima reflejada en otro ser, en otro sentimiento y en otro humano. Tales fue la situación que el olvido y la lastima sólo ocasionaron daños colaterales que aún cuestan sanar. Miedos que aparecían en mi memoría, en mi conciencia y en la profundidad de mi ser, se materializaron ¿Por qué no sucedio? es lo que hoy me interrogo. La vida es grande y me dió una segunda oportunidad para continuar.
En estos nuevos pasajes, experimento extrañas sensaciones y algunas acciones que me llevan a reflexión en torno a la moral. Entre lo correcto y lo incorrecto. El bien y mal. El amor o la pasión. Complicado clarificar ideas. Ya que siempre he buscado lo que para mi es correcto, lo digno y no este plagado de engaños. El temor me invade en algunos instantes, porque su tiempo ha sido corto y no me gustaría coartarle su vida, pero lo único que puedo hacer es cuidarnos mutuamente, claro con prudencia y templanza. Me gustaría que alcanzara todos los sueños que yo he intentado alcanzar, espero así sea. Le plugo a la vida para que la lleve a ese camino. Aunque ¿Qué pasararía si llego al engaño? Es una traición imperdonable, sin embargo la tentación es más. Sí fuera un católico, pregonaría la bondad y no me dejaría llevar por la tentación, pero no es así, porque soy un humano, no un dios.