Tengo miedo como hace mucho no lo sentía. De nuevo aparece el agujero dentro de mi pecho que aprisona mi corazón y me hace dudar. No sé a dónde voltear, no veo la firmeza de la tierra y, mucho menos, la siento debajo de mis píes. No sé sí hago lo correcto, ya no sé que hacer. La felicidad se desdibuja de mi cara, como si hubiese sido sólo una representación pictórica. Es una falsedad porque sólo muestra algo, pero no se conoce el verdadero espirítu de la imagen. Me siento vacio, pese a que el amor se encuentra a mi alrededor. Creo que olvide amar o no lo quiero recordar. Quisiera regresar, de una manera nostálgica, aquellos años donde nada era preocupación, sólo era un semestre más. Ahora ya no son semestres, son años y, el transitar de la vida misma. Las serpientes siempren rodean el camino, pero a veces no las detectamos porque muestran el rostro de un ángel guardian. Escurridisos reptiles rastreros que sólo esperan el momento indicado para lanzar una mordida y envenenar. Confiar es de tontos o credulos, así parece, porque he depositado mi confianza en personas que sólo han pisotiado mi dignidad y mi felicidad ¿Acaso la felicidad es un fin? Me siento como un fatalista, eso me hace recordar lecturas como las de Diderot y su Jaques, que contó sus desgracias por la vida y sus amores.
Tal vez es de inocentes creer, cuando sólo es esperar. La fe mueve montañas dicen los Cristianos ¿Por ello se debe creer, porque la fe puede romper barreras? El hombre puede construir cualquier cimiento y puede cruzar los caminos más entramados y sinuosos, pero ¿Cómo hacer? No quiero recordar esos días de dolor, sin embargo siento aquello, esa sensación que mina mi alma y no me deja respirar. Comer sin saborear, tomar aire sin descansar, dormir sin soñar y camina sin observar. Perderme en el abismo de las ideas, un lugar que no tiene fin ni principio, aunque se diga que es el mismo lugar. "El arriba y el abajo es uno y lo mismo", argumentó Heraclito, ya que somo seres móviles que buscan su eternida en dicho movimiento.
Tal vez es de inocentes creer, cuando sólo es esperar. La fe mueve montañas dicen los Cristianos ¿Por ello se debe creer, porque la fe puede romper barreras? El hombre puede construir cualquier cimiento y puede cruzar los caminos más entramados y sinuosos, pero ¿Cómo hacer? No quiero recordar esos días de dolor, sin embargo siento aquello, esa sensación que mina mi alma y no me deja respirar. Comer sin saborear, tomar aire sin descansar, dormir sin soñar y camina sin observar. Perderme en el abismo de las ideas, un lugar que no tiene fin ni principio, aunque se diga que es el mismo lugar. "El arriba y el abajo es uno y lo mismo", argumentó Heraclito, ya que somo seres móviles que buscan su eternida en dicho movimiento.
Tal vez llorar arroje mi pena, pero mis lagrimas son de dolor, no blancas de descanso, sino rojas de lamentación. Así se halla mi alma, deplorable, triste y arrepentida. El pasado me ha marcado, pero sino lo viviera, no estaría aquí, porque me hace recordar lo que soy. Mi camino tal vez sea el de caminar rumbo al sol, el calor que irradía se deposite en mi alma y lo guarde para encender aquello que se esfumó, el amor......