viernes, 24 de febrero de 2012

Un abismo.....

Tengo miedo como hace mucho no lo sentía. De nuevo aparece el agujero dentro de mi pecho que aprisona mi corazón y me hace dudar. No sé a dónde voltear, no veo la firmeza de la tierra y, mucho menos, la siento debajo de mis píes. No sé sí hago lo correcto, ya no sé que hacer. La felicidad se desdibuja de mi cara, como si hubiese sido sólo una representación pictórica. Es una falsedad porque sólo muestra algo, pero no se conoce el verdadero espirítu de la imagen. Me siento vacio, pese a que el amor se encuentra a mi alrededor. Creo que olvide amar o no lo quiero recordar. Quisiera regresar, de una manera nostálgica, aquellos años donde nada era preocupación, sólo era un semestre más. Ahora ya no son semestres, son años y, el transitar de la vida misma. Las serpientes siempren rodean el camino, pero a veces no las detectamos porque muestran el rostro de un ángel guardian. Escurridisos reptiles rastreros que sólo esperan el momento indicado para lanzar una mordida y envenenar. Confiar es de tontos o credulos, así parece, porque he depositado mi confianza en personas que sólo han pisotiado mi dignidad y mi felicidad ¿Acaso la felicidad es un fin? Me siento como un fatalista, eso me hace recordar lecturas como las de Diderot y su Jaques, que contó sus desgracias por la vida y sus amores.
 Tal vez es de inocentes creer, cuando sólo es esperar. La fe mueve montañas dicen los Cristianos ¿Por ello se debe creer, porque la fe puede romper barreras? El hombre puede construir cualquier cimiento y puede cruzar los caminos más entramados y sinuosos, pero ¿Cómo hacer? No quiero recordar esos días de dolor, sin embargo siento aquello, esa sensación que mina  mi alma y no me deja respirar. Comer sin saborear, tomar aire sin descansar, dormir sin soñar y camina sin observar. Perderme en el abismo de las ideas, un lugar que no tiene fin ni principio, aunque se diga que es el mismo lugar. "El arriba y el abajo es uno y lo mismo", argumentó Heraclito, ya que somo seres móviles que buscan su eternida en dicho movimiento.  
 Tal vez llorar arroje mi pena, pero mis lagrimas son de dolor, no blancas de descanso, sino rojas de lamentación. Así se halla mi alma, deplorable, triste y arrepentida. El pasado me ha marcado, pero sino lo viviera, no estaría aquí, porque me hace recordar lo que soy. Mi camino tal vez sea el de caminar rumbo al sol, el calor que irradía se deposite en mi alma y lo guarde para encender aquello que se esfumó, el amor......

jueves, 16 de febrero de 2012

El nacer y el morir: sólo un transitar

La muerte es la fase culminante de la vida, un momento en donde el estado físico de un ser humano llega a su fin. Los hombres le damos un sentido fatalista a ese momento, porque la convivencia física es las más importantes dentro de nuestra naturaleza cotidiana. El hablar, reir y observa a una persona es vital para comprenderla, para saber que existe, que nuestros sentidos la capte y a partir de ahí conocerla. Los sentimientos nacen del interior y a pesar de que no sean físicos, nace de esa relación entre dos seres materiales. He visto caer y derrumbarse grandes pilares de nuestra vida fisica y material. Aunque ¿Aún no comprendo qué es la muerte? Es una situación que no experimentamos, es como nacer, sólo sucede. Mientras una llama enciende y comienza avivarse, otra poco a poco se apaga. 
¿Acaso es sólo un transitar? ¿Es el camino que debemos caminar todos? Al parecer así es ¿Pero de qué manera podemos conservarlo? Aunque la nostalgía, aquel vacio que el ser tiene sobre algo que existe o existió, que sabe que se encuentra, pero sólo lo halla en una imagen o un recuerdo . El recuerdo, esa imagen profunda que logra nuestra mente aprehender de una figura física y lo conserva dentro de la memoría, es lo que permite no morir. Así la vida se vuelve infinita, nunca desaparece, porque los recuerdos inmortalizan. Al parecer no desvanecemos espiritualmente, porque se recide en otros seres físicos a partir de sus recuerdos. Suena muy fácil, la muerte el fin y el recuerdo aquel retorno eterno a la vida. El recordar y dotar de conciencia ciertos objetos que nos remiten a un ser extinto, convierte la vida en eterna. Oscar de la Borbolla afirma que hay objetos que pueden ser tan irrisorios para cualquier persona que pueden ser considerados basura, pero para nosotros la existencia de un objeto que perteneció aquel ser que en nuestra memoria y conciencia se halla, logra convertirse en un tesoro. 
No sé como definir ese momento del largo ciclo de la vida. La muerte es un aspecto que ha sido comprendido por varias civilizaciones como el inicio del fin de una nueva vida. Un aspecto respetado y esperado por algunos. Aunque la tradición cristiana lo ha mostrado como un juicio, la condena al infierno y el terrible pago por las penitencias realizadas en la vida terrenal. Muchos quieren la salvación, estar en las puertas resguardadas por San Pedro para conseguir la redención de su espíritu. Muchas visiones entrono a esta situación se ha presentado para explicar el momento del fin. Darle un sentido distinto, ya que todos están condenados a llega a ese sítio. 
Lo único que puedo asegurar es que la muerte es dolor, no para quien fallece solamente, sino para quien lo contempla. Un dolor que mina en los corazones de las personas que inmortalizan al ser dentro de sus memorias y recuerdos. 

sábado, 11 de febrero de 2012

Una filosofía y literatura simple: Oscar de la Borbolla


La libertad de ser distinto: Un texto donde la vida y la muerte se muestran desde una perspectiva sencilla y fácil desde el plano del cuento y la misma filosofía.

El arte es vasto y la fe altiva

El camino de la sabirudía es el más complejo dentro de la plenitud del ser (entendido como un humano físico y moral) . Encontrar la integridad de los seres tanto moral, como intelectual es una interrogante que numerosos pensadores y humanos han intentado responder. ¿Cómo responder algo que desconocemos, es decir, algo que buscamos en un panorama lleno de penumbras y espesa niebla que no permite una visión clara? ¿Cómo resolver la incognita entorno al fin del pensamiento humano, cuando desconocemos nuestro propia misión en este mundo? ¿Por qué atendemos los pesares morales entre el bien y el mal, lo blanco y lo negro, lo correcto y lo incorrecto? La busqueda es interminable.... aunque no debemos olvidar las palabras que emitió Socrates antes de tomar aqul veneno que termino su vida, pero no eliminó su enseñanza y su misión, averiguar acerca de la verdad y la felicidad.

No tengo ningún resentimiento contra mis acusadores ni contra los que me han condenado, aun cuando ho haya sido su intención hacerme un bien, sino por el contrario, un mal, lo que sería motivo para quejarme de ellos . Pero sólo una gracia tengo que pedirles. Cuando mis hijos sean mayores, os suplico los hostiguéis, los atromentéis como yo os he atormentado a vosotros, si veis que prefieren la riqueza y que se creen algo cuando no son nada; no dejéis de sacarlos a la verguénza si no aplican a lo que debe aplicarse y creen ser lo que no son, porque así es como yo he obrado con vosostros. Si me concedéis esta gracia, lo mismo yo que mis hijos, no podremos menos que alabar vuestra justicia. Pero ya es tiempo que nos retiremos de aquí, yo para morir, vosotros para vivir ¿entre vosotros y yo, quién lleva la mejor parte? esto es lo que nadie sabe, excepto Dios.